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René Descartes adulto dijo: Cogito, ergo sum pero si hubiese retrocedido lo suficiente en su propia vida se hubiera dado cuenta de que René Descartes bebé no hubiese podido decir: Sum ergo cogito y sin embargo, ésa sería la verdad primigenia: primero debemos ser para poder luego pensar que somos (o no). ¿Cuántos de mis lectores ya habrán pensado algo similar?
¿Corregir a Descartes en pleno siglo XXI es un logro? Quizás para la mayoría sea algo nimio, sin importancia... ¿Qué significó para la humanidad accidental, digo occidental post-cartesiana su entimema tan famoso? La preponderancia egolátrica de que todo debe ser medible y pesable para poder existir... ¿será? ¿ustedes qué piensan? me encantaría leer sus opiniones vertidas aquí.
La mente humana es muy poderosa (valoración tan pero tan antropocéntrica) y es lo más poderoso que tenemos a nuestro alcance y yo me pregunto: como un insecto cien veces más pequeño que el ser humano puede sobrevivir perfectamente acoplado con la naturaleza sin necesidad de crearse ropa para el frío, medios de transporte, casas e infinidad de objetos de consumo esteril teniendo tan "poco cerebro".
¿De verdad somos tan inteligentes? ¿Cuándo seremos capaces de vernos "al desnudo" y ver cuánta lástima daríamos a un juez imparcial? La mejor crítica hoy en día a muchas personas es obligarlos a verse en un espejo. Seamos antes seres y después pensemos, sintamos y hagamos en concordancia con nuestro ser, para que, junto con Píndaro digamos: "Llega a ser quien eres".
Cuique suum
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Comments
Buen articulo, texto pensamiento efímero... La verdad lo tomaré como un articulo.. :D
Nos vemos Toñoño, mucha lectura y poco tiempo.
Saludos.
De lo que todo debe ser medible y pesable me parece que es un pensamiento inconciente de querer hacer la cosas procesables por el cerebro humano: por que a fin de cuentas necesitamos ojos para ver.
Desde otro punto de vista yo me autodebato sobre que es la existencia, ahorita mismo se me viene a la cabeza algo empieza a ser solo cuando alcanza la estabilidad molecular.
Me parece muy inestable y a la vez ambicioso montarse sobre los hombros de la existencia sin haberla definido antes, aunque sea, mentirosamente.